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9/12/17

Usted necesita dormir y sus células grasas también [9-12-17]


Usted necesita dormir y sus células grasas también

Un estudio muestra la base molecular que está detrás del sueño y el sobrepeso

Quizás tenga muy claro que si quiere perder peso es importante hacer ejercicio y tomar una dieta equilibrada, pero lo que podría sorprenderle es que la falta de sueño contribuye al exceso de peso. Sin un adecuado descanso, las células grasas responden peor a la insulina, lo que podría conducir al sobrepeso y diabetes. Eso es lo que concluye un pequeño estudio en el que se ha averiguado el mecanismo biológico que está detrás del vínculo obesidad y falta de sueño.

"Hemos encontrado que las células grasas [o adipocitos] necesitan 'dormir' para funcionar adecuadamente", afirma Matthew Brady, profesor de medicina, vicepresidente del Comité de Metabolismo Molecular y Nutrición de la Universidad de Chicago y uno de los autores del estudio publicado en la revista 'Annals of Internal Medicine' y el primero de este tipo en mostrar la base molecular que vincula el sueño y la obesidad.

Aunque la grasa no cuenta con buena fama, tiene una importante función en el cuerpo humano. Las células de este tejido se encargan de almacenar de forma segura los lípidos (las moléculas grasas), pero cuando estas células dejan de responder a la insulina del organismo empiezan también a realizar peor su trabajo de almacenaje y los lípidos quedan en el torrente sanguíneo, lo que supone un estado previo a la diabetes tipo 2.

Diferentes estudios epidemiológicos han venido apuntando que aquellas personas que duermen mal tienen peor resistencia a la insulina y cuentan con un mayor sobrepeso. Sin embargo, hasta ahora no había ninguna investigación que mostrara la causa biológica de esa relación. Eso es lo que aporta este nuevo trabajo que, como crítica fundamental, se ha realizado sólo con siete voluntarios, jóvenes y sanos. 

Para llevar a cabo su experimento, los voluntarios pasaron cuatro noches consecutivas durmiendo horas y media y otras cuatro noches en las que sólo pudieron dormir cuatro horas y media. La ingesta alimenticia fue estrictamente controlada y todos estuvieron bajo las mismas condiciones. También a los siete se les extrajo sangre, para realizarles un test de glucosa (que mide la sensibilidad a la insulina), y una biopsia, para extraer células grasas de su abdomen y analizarlas en el laboratorio.

Lo que se comprobó es que después de las cuatro noches en las que los voluntarios durmieron poco sus células grasas tenían una sensibilidad a la insulina un 30% menor, debido a que estas células realizaban peor la fosforilación (una reacción química) de una proteína denominada Akt, crucial para la respuesta a la insulina. Esta reducción (del 30%) es comparable a la diferencia que se da entre las células de una persona obesa y las de una persona delgada o la que se observa en las de una persona con diabetes y otra sin este trastorno. 


Fortalezas y debilidades del estudio

"Los resultados apuntan a una mayor influencia del sueño sobre las funciones del cuerpo humano, incluidas el metabolismo, el tejido adiposo, la función cardiovascular y posiblemente más", señalan Francesco Cappucio y Michelle Miller, médicos de la Universidad de Warwick, en Coventry, Reino Unido, y autores de un editorial que acompaña al estudio. "Estos datos respaldan la búsqueda de estrategias para contrarrestar todo lo que amenace la duración y la calidad del sueño como objetivo para mejorar la salud tanto de las personas como de la sociedad".

Por su parte, Andreu Palou, catedrático de Bioquímica y Nutrición de la Universidad de las Islas Baleares y director del programa de biomarcadores del CIBEROBN, explica que este trabajo "es un estudio interesante, pues identifica unas alteraciones moleculares concretas que experimenta el organismo ante una limitación (severa) de las horas de sueño".

No obstante, este experto apunta algunas de las limitaciones de la investigación como el reducido número de personas estudiadas y el poco tiempo de seguimiento, tan sólo de ocho días. "No sabemos si los efectos observados se mantendrían en un plazo más largo, que es lo más interesante para el tipo de alteraciones estudiadas, que son desordenes crónicos: Obesidad, resistencia a la insulina, diabetes tipo 2. Otro aspecto crítico es que el estudio no parece controlar es el de la duración de los ciclos luz/oscuridad. Presumiblemente, los que estaban más horas despiertos también estaban expuestos a más horas de luz. Se sabe que ese tiempo de exposición a la luz afecta a parámetros metabólicos relacionados con los estudiados".

"Desde luego, la idea es cada vez más concreta de que la falta de horas de sueño conlleva alteraciones metabólicas importantes que pueden afectar incluso al balance energético, la diabetes tipo 2 y la resistencia a la insulina. También dormir poco afecta al sistema cardiovascular, y conlleva además problemas neurológicos y gastrointestinales; pero es difícil hacer recomendaciones generales de horas de sueño, más allá de lo que cada uno perciba, ya que no todos necesitamos lo mismo, hay mucha variabilidad y lo que es suficiente para unos puede no serlo para otros", concluye Palou.


18/10/17

Para las mujeres, un matrimonio feliz significa un sueño placentero [18-10-17]


Para las mujeres, un matrimonio feliz significa un sueño placentero  

Un estudio halla que aquéllas que tienen uniones problemáticas informan tener más problemas de sueño


Los problemas del matrimonio pueden causar dificultades en la cama, pero no necesariamente el tipo de problema que nos viene primero a la mente.

Una nueva investigación halla que las mujeres que son felices en su matrimonio tienden a dormir más profundamente que las de matrimonios infelices. De hecho, las mujeres que son felices en su matrimonio tienen una probabilidad casi 10 por ciento mayor de dormir plácidamente, en comparación con las que son infelices.

"El matrimonio puede ser bueno para el sueño, si es feliz. Sin embargo, un matrimonio infeliz puede constituir un factor de riesgo para los trastornos del sueño", aseguró la autora principal del estudio Wendy M. Troxel, psicóloga de la Universidad de Pittsburgh.

La pregunta del millón de dólares, apuntó Troxel, es qué sucede primero, ¿el matrimonio infeliz conduce a un sueño deficiente o el problema de sueño contribuye al deterioro del matrimonio?

"Hemos planeado estudios futuros y necesitamos resolver esa cuestión", dijo. "Una persona que no duerme está más irritable y tiene menores niveles de frustración y tolerancia, así que es posible que esto pueda afectar a su matrimonio. Pero sospechamos que ocurre lo contrario", o sea, que un matrimonio infeliz afecta la calidad del sueño porque la persona intenta dormir al lado de otra con la que tiene un problema, algo que resulta estresante.

"Si está estresado o ansioso, su estado puede afectar el sueño", señaló la Dra. Ana Krieger, directora del Centro de trastornos del sueño de la Universidad de Nueva York en la ciudad de Nueva York.

Troxel y sus colegas revisaron los datos de casi 2,000 mujeres casadas que participaron en el estudio Salud de las mujeres por todo el país (SWAN, por su sigla en inglés). Las mujeres tenían una edad promedio de 46 años. Un poco más de la mitad eran blancas, el 20 por ciento de raza negra, el 9 por ciento hispanas, el 9 por ciento chinas y el 11 por ciento japonesas.

Todas las mujeres informaron sobre la calidad del sueño, el estado de su matrimonio, la frecuencia con la que tenían problemas para dormir, si tenían insomnio y qué tan temprano se despertaban.

Las mujeres que estaban felizmente casadas tenían menos problemas de sueño, se quejaban menos del sueño, dormían más plácidamente y eran menos propensas a levantarse temprano o en medio de la noche que las mujeres cuyo matrimonio no era ideal.

Incluso después de ajustar los datos para tomar en cuenta otros factores conocidos por causar problemas de sueño, los investigadores hallaron que las mujeres que eran felices en su matrimonio aún así dormían más profundamente. Y estos hallazgos parecían mantenerse en todos los grupos raciales. Los únicos grupos para los que los hallazgos no fueron estadísticamente significativos fueron para las mujeres chinas y japonesas, pero Troxel sospecha que podría deberse a que no habían tantas mujeres chinas o japonesas en el estudio como blancas o negras.

Troxel tiene previsto presentar sus hallazgos el 9 de junio en la reunión anual de la Associated Professional Sleep Societies en Baltimore.

"Todos los matrimonios no son iguales, pero un matrimonio de alta calidad podría ser bueno para el sueño, mientras que un matrimonio infeliz es una fuente potente de estrés. Una persona podría estar durmiendo con el objeto de su hostilidad", destacó Troxel.

Si una persona tiene mucho estrés debido a su matrimonio u otra fuente, como el trabajo, Krieger enfatizó que necesita arreglar la situación que está causando esa ansiedad. Si no se puede cambiar la situación estresante, recomienda intentar cambiar la forma en que se percibe el estrés. Una buena manera de ayudar a relajarse es a través de la meditación y del yoga, destacó.

Troxel apuntó que si no se está feliz con el matrimonio, la terapia matrimonial o la terapia individual, en caso de que el cónyuge no quiera ir a terapia, puede ser útil.

También recomendó practicar buenos hábitos de sueño, como acostarse y levantarse a la misma hora todos los días.

13/10/17

El ABC para dormir mejor [13-10-17]


El ABC para dormir mejor

Expertos ofrecen simples pasos para que conciliar el sueño resulte más fácil

Dormir no tiene por qué ser una lucha, señalan expertos en sueño del Centro para los trastornos del sueño del Colegio de Medicina de Georgia, que presentan unos cuantos pasos sencillos para mejorar el tiempo y la calidad del sueño.

Mantener un horario regular para dormir a lo largo de la semana, fines de semana incluidos, mejora el ciclo del sueño en general, señalan los expertos.

Los adultos deben dormir entre siete y ocho horas por la noche para lograr un funcionamiento óptimo durante el día. Aunque podría ser tentador, apuntan los expertos, lo mejor es no dormir la siesta ni horas extra los fines de semana. En lugar de eso, lo mejor es programar el tiempo todos los días para asegurarse de que se duermen las horas suficientes.

Hacer ejercicio también puede ayudar, apuntan los especialistas.

Ver televisión y tomar cafeína antes de ir a la cama son los verdaderos enemigos del sueño, así como una habitación desordenada. Haga que la habitación tenga un ambiente relajado para propiciar el sueño. Mantenga la habitación a una temperatura confortable y minimice las distracciones de ruidos exteriores con cortinas, persianas o música suave.

Si estos remedios caseros no le ayudan y la fatiga sigue afectando sus actividades diarias, tal vez sea el momento de consultar a un especialista en sueño. Muchos adultos no son conscientes de que sufren de apnea del sueño, un trastorno en el que una persona se despierta cuando su respiración se ve interrumpida durante el sueño. Un estudio del sueño puede identificar la apnea del sueño y otros trastornos que afectan el sueño.

3/2/17

Dormir ayuda a preservar selectivamente los recuerdos emocionales [3-2-17]


Dormir ayuda a preservar selectivamente los recuerdos emocionales 

El cerebro "parece adaptarse a las decisiones sobre qué recordar y qué olvidar"

Dormir bien ayuda a recordar mejor los aspectos negativos del pasado, al tiempo que permite a la memoria que la información de menos carga emocional desaparezca, según muestra un estudio realizado por la investigadora del Beth Israel Deaconess Medical Center y la Facultad de Medicina de Harvard en Boston, la doctora Jessica D. Payne y publicado en la revista médica 'Psychological Science'.

El estudio analizó a 88 estudiantes universitarios que participaron en diferentes pruebas de imágenes que tenían que recordar y describir. Las imágenes eran neutrales o positivas como la imagen de un coche aparcado en una calle; y otras eran negativas sobre los mismos temas como, por ejemplo, un coche aparcado en la misma calle que el anterior pero en esta ocasión accidentado.

Los participantes fueron preguntados por separado sobre sus recuerdos, tanto por los objetos centrales de las imágenes como sobre el fondo de las escenas. Algunos de los estudiantes vieron las imágenes por la mañana y se les realizaron las pruebas de memoria 12 horas después; a otros se les enseñó las imágenes por la noche y se les realizó las pruebas tras dormir 12 horas después; y, finalmente, a los restantes se les mostró las imágenes y 30 minutos después se les realizaron las pruebas.

El estudio demostró que el cerebro "parece adaptarse a las decisiones sobre qué recordar y qué olvidar", explicó Payne. Asimismo, los resultados sugieren que el sueño tiende a promover una mejor memoria de objetos que evocan emociones.


28/1/17

Cada vez dormimos peor por culpa de la apnea

Cada vez dormimos peor por culpa de la apnea

Un 22% de los hombres y un 17% de las mujeres sufren apnea del sueño, trastorno que ha aumentado un 6 % en España.


muyinteresante.es.-Luis Otero

Los  trastornos del sueño crecen de forma imparable y la apnea es uno de los que aparecen de forma cada vez más frecuente, solo por detrás del insomnio, pero muy por delante del síndrome de piernas inquietas o los terrores nocturnos. Consiste en la obstrucción o colapso de la vía aérea superior que tiene lugar mientras se duerme debido a que la vía respiratoria se estrecha, se bloquea o se vuelve flexible, con lo que el afectado tienen diversos epiosdios a lo largo de la noche en los que deja de respirar durante unos segundos. El perfil prototipo de enfermo de apnea es un hombre, de edad media, con sobrepeso y roncador. La apnea es uno de los problemas que afecta de forma más negativa en la vida diaria de las personas y además, va en aumento.

Expertos de la Cátedra del Sueño de la Universidad de Granada-GrupoLoMonaco indican que un 22% de los hombres y un 17% de las mujeres lo padecen, aunque piensan que puede llegar a haber cerca del 80% de casos sin diagnosticar.

La principal consecuencia para los que tienen apnea del sueño es el cansancio que les invade y la sensación de sueño que tienen durante el día. A veces los afectados se quedan dormidos casi en cualquier sitio, incluso conduciendo, lo que hace de la apnea una de las principales causas de accidentes de tráfico: hasta un 20% de estos incidentes puede estar relacionado con la falta de descanso.

Los enfermos de apnea suelen tener un sueño ligero y a menudo tienen dificultades para concentrarse y recordar. A veces se relaciona con trastornos asociados, como la depresión y los problemas cardiovasculares.

Como hemos dicho, se caracteriza porque se producen paradas respiratorias mientras se duerme, por impedimento del paso del aire a través de la garganta. Para que se pueda diagnosticar como apnea, se deben producir al menos cinco paradas completas o parciales por hora de sueño, con una duración superior a 10 segundos cada una. A veces, cuando el individuo afectado deja de respirar unos segundos, presenta síntomas de ahogo o asfixia, y esos se repite durante toda la noche. Los "apneicos" también suelen sudar bastante mientras duermen sin que en la habitación haga un calor excesivo.

El ronquido es otra constante asociada a la apnea del sueño. Cuando el enfermo deja de respirar, también para bruscamente de roncar, lo que puede ayudar a detectar la apnea. Aunque si bien una persona que ronca no tiene necesariamente por qué padecer apnea, casi todas las que tienen apnea roncan.

El tratamiento más usado se conoce como CPAP (siglas en inglés de "presión positiva continua en la vía aérea"), o más coloquialmente mascara para respirar. Es una pequeña máquina que bombea aire a las vías respiratorias a través de una mascarilla nasal y mantiene la tráquea abierta durante el sueño. Este sistema reduce el número de paradas respiratorias, pero en sí mismo no cura, porque si se deja de usar, vuelven a producirse las paradas.

Por eso hay que modificar y mejorar varios hábitos no adecuados. Es muy importante usar un colchón y una almohada adecuadas, así como controlar la temperatura y la luminosidad de la habitación.

Además, hay que revisar el estilo de vida en relación al sueño e implantar mejores prácticas, seguir un horario regular para acostarse y levantarse, no consumir estimulantes, comer sano, hacer ejercicio (aunque no de forma intensa antes de dormir), y suprimir o moderar el alcohol y el tabaco.

El Centro de Investigación Mente, Cerebro y Comportamiento (CIMCYC) y la nueva Cátedra de Investigación del Sueño de la UGR-Grupo Lo Monaco, puestos en marcha este año en colaboración con la Universidad de Granada, llevan a cabo de manera conjunta investigaciones basadas en el estudio, evaluación, diagnóstico, tratamiento y seguimiento de aspectos relacionados con el sueño. El Laboratorio del Sueño de la Universidad de Granada es el mayor centro de investigación de Europa de estas características.

10/11/15

Dos métodos eficaces para combatir el insomnio y dormir a pierna suelta


Dos métodos eficaces para combatir el insomnio y dormir a pierna suelta

Desde siempre, para muchos, el insomnio ha resultado un grave impedimento para el descanso. Ya se conoce que, si se sufre este problema, conviene no tomar café a partir de la hora de comer, preparar una cena ligera o darse un baño relajante.

elconfidencialdigital.com

Si tienes problemas de insomnio y, a pesar de aplicar estos pequeños trucos,  no has conseguido combatirlo y te sigue costando conciliar el sueño por la noche, hay algo más que puedas hacer.

Uno de los consejos que muchos siguen es tratar de realizar muchas actividades a lo largo del día para que al llegar la noche acumulen cansancio y esto les ayude a descansar mejor. Sin embargo, algunos expertos afirman que un día de trabajo constante no tiene porqué significar un descanso continuado.

Otro de los métodos, y quizás el más eficaz, sea relajarse. Para ello, se ha de tratar de bloquear estímulos que nos estresen. Recomiendan que la luz de la casa sea lo más baja posible y que hagamos actividades para calmar los nervios como bañarnos, leer o hablar con alguien acerca de cómo ha ido el día.

Sin embargo, hay dos trucos eficaces para conseguir una buena relajación, y por tanto combatir el insomnio de manera eficaz, que harán que puedas dormir toda la noche seguida y que te despiertes descansado al día siguiente:


La acupresión


La acupresión es una técnica china que se ha ido extendiendo a lo largo del mundo. Ésta busca, con la presión sobre determinadas partes del cuerpo, reducir la ansiedad, mejorar el metabolismo y aminorar el dolor.

Con este método, no sólo conseguiremos relajarnos de cara a pasar mejor noche, sino que puede que nuestra salud mejore al reducir posibles dolores musculares. Además, los beneficios que tiene sobre el metabolismo, podrán ayudarnos a perder peso.

Sin embargo, es normal que no podamos acudir a un especialista que aplique esta técnica en nosotros diariamente. La solución consiste en comprar una alfombrilla que incorpora pequeñas flores de loto, con pétalos de plástico rígidos que al ejercer presión contra la piel, estimulan la energía dentro del cuerpo y entregan al usuario una sensación de calor y bienestar que, además de disminuir el dolor, ayudará a favorecer el sueño.

Esta alfombrilla provocará que la energía en los puntos sobre los que se coloca la flor de loto en nuestra piel aumente, y por tanto aportan calor a esa zona del cuerpo. Esto ayudará a que se reduzcan las tensiones y facilita la desaparición de lesiones musculares.

Otro de los beneficios de esta alfombrilla es que ayudará a reducir el estrés que hayamos acumulado a lo largo del día.


La respiración

Mantener una buena respiración puede ayudar a que nuestro sistema nervioso se calme y que, por tanto, sea más fácil relajarnos y conciliar el sueño. Es una de las mejores técnicas, porque, además de eficaz, es saludable: no se recurre ni a químicos ni a recetas complicadas.

Un ejercicio sencillo es la técnica ‘4-7-8’, que no requiere ayuda y se puede realizar en cualquier lugar, incluso si hay gente alrededor dormida ya que es una técnica silenciosa.

El primer paso, consiste en exhalar completamente por la boca. Tras esto, debemos coger aire sólo por la nariz. Este proceso se ha de prolongar cuatro segundos. Después, se debe contener la respiración durante, al menos, siete segundos. Finalmente se ha de expulsar todo el aire que contenido en los pulmones durante un mínimo de ocho segundos. Este circuito se ha de repetir de manera continua hasta que nos quedemos dormidos, observando que cuanto más se realice más relajados nos encontraremos.

Otra técnica eficaz para relajarnos y quedarnos dormidos cuanto antes, consiste en controlar el aire que respiramos e inspiramos. Para ello colocaremos una mano en nuestro abdomen y la otra en el pecho. Así, se percibirán los movimientos diafragmáticos. Este ejercicio puede llevarse a cabo tumbado o sentado.

Para ello, se han de doblar las rodillas y separar los pies entre 20 y 30 centímetros, de esta forma la espalda estará descansada. En caso de que prefiramos estar sentados, conviene apoyar la espalda para que ésta se mantenga erguida. Esta técnica lleva la respiración al abdomen, por lo que al tener la mano colocada sobre éste sabremos si lo estamos haciendo bien al notar allí una inflamación. Al igual que en la técnica anterior, se ha de aguantar la respiración. Sin embargo, el tiempo de expulsión del aire ha de variar entre los tres y los cinco segundos. Se ha de seguir un ritmo lento y variado para, además de aumentar las probabilidades de relajación, evitaremos la hiperventilación.

20/10/15

Ocho pasos para dormir bien [20-10-15]

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Ocho pasos para dormir bien

Una tercera parte de la vida nos la pasamos tumbados intentando descansar para levantarnos al día siguiente como nuevos, pero demasiadas personas no lo consiguen

Jordi Jarque

“Para dormir bien, primero hay que proponerse dormir y poder dormir”, señala Antonio Vela, catedrático de Psiquiatría en la facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid, especialista en neurología y neurofisiología, uno de los pioneros en el estudio sobre el sueño en España y director general de Circadies, una institución participada por la Fundación General de la Universidad Autónoma de Madrid y por el Parque Científico de Madrid, creada con la finalidad de transferir los conocimientos y tecnologías en sueño y cronobiología desde el área científica al mundo corporativo. Y no se duerme bien. También lo constata la unidad de trastornos del sueño de la Sociedad Española de Neurología y Cirugía Torácica. Los estudios que hicieron hace pocos años constataron que en España el 30% de la población sufre insomnio. Y datos parecidos maneja también la Organización Mundial de la Salud, que señala que un 40% de la población no descansa bien.

Aquí se apuntan algunos factores que pueden ayudar a mejorar la calidad del sueño, pero no a todo el mundo le influye de la misma manera. También se desmitifican algunos tópicos, como la necesidad de dormir ocho horas seguidas para descansar bien. No hay nada como la experimentación y la autoobservación. Por cierto, dormir solo o acompañado también afecta en el descanso. Pero los estudios no se ponen de acuerdo sobre qué puede ser mejor. Tal vez porque no estamos quietos en la cama. Según los expertos, nos movemos entre cinco y diez veces cada hora.

1. Sin luz

Es esencial para regular el sistema hormonal que la habitación esté a oscuras, sin luces abiertas, ni ventanas por donde entre la luz de las farolas. La glándula pineal es sensible a la luz. Cuando disminuye la luminosidad, segrega más melatonina (también conocida como la hormona del sueño), que induce al estado de relajamiento y somnolencia. Es una hormona que regula el sueño, así que si hay luz por la noche, se segregará menos melatonina y costará más descansar bien. Al amanecer, se inhibe su segregación y aumenta la de la serotonina, que interviene precisamente en la producción de melatonina. La intensidad de la luz artificial por la noche en las ciudades no ayuda a regular el ciclo natural del sueño. Esta característica propia de nuestra época y la cultura del ocio nocturno derivada de ello han cambiado los patrones del dormir. Los ritmos naturales se han trastocado.

2. Comida y bebida

Los expertos recomiendan cenar al menos 90 minutos antes de ir a dormir, una comida que no provoque una digestión pesada. Igualmente aconsejan no acostarse con hambre. Tampoco le ayudaría en el descanso. Al cenar, mejor alimentos que cumplan la doble condición de ligeros y ricos en triptófano, un aminoácido asociado a la producción de la melatonina, la hormona del sueño mencionada en el anterior punto. Los dulces, evitarlos. Pueden producir picos de glucemia que después se convertirá en hipoglucemia, lo que no permite descansar bien. Por otra parte también se recomienda evitar las bebidas excitantes, como los refrescos de cola, el café y el té.

3. Contaminación electromagnética y tecnologías

Mirar la tele antes de dormir o la pantalla del ordenador, tener el móvil cargándose en la cabecera de la habitación u otros aparatos que precisen un transformador, puede producir alteraciones, según advierten Lluís de Lecea, especialista en neurobiología del sueño en la Universidad de Stanford, y Magda Havas, investigadora de los efectos biológicos de los contaminantes electromagnéticos y profesora asociada de estudios ambientales de la Universidad de Trent, en Canadá. Los expertos aseguran que las imágenes de las pantallas excitan el cerebro, aunque también es verdad que hay quien se queda totalmente dormido delante de algunos programas de televisión. Por otra parte, la luminosidad de la pantalla confunde a la glándula pineal, que es la que segrega la melatonina.

4. El mito de las ocho horas

Dormir ocho horas puede ser contraproducente. Al menos es lo que se desprende de una investigación realizada por la Sociedad Americana del Cáncer y que ratifica Daniel Kriped, profesor emérito del departamento de psiquiatría de la Universidad de California, San Diego, en un artículo publicado el año 2002 en Archives of General Psychiatry. En dicho estudio participaron un millón cien mil personas durante seis años y estaba centrado en las horas dormidas y su relación con la frecuencia de los trastornos del sueño, como el insomnio y otras posibles consecuencias. Los resultados fueron sorprendentes porque constataron que las personas que duermen siete horas cada noche tienen una tasa de mortalidad menor que quienes duermen ocho horas o más.

Aquel dicho aparentemente sabio que dividía idealmente el día en ocho horas para el trabajo, otras ocho horas para el tiempo libre y las restantes ocho horas para descansar se viene abajo, no ya por la crisis económica, donde hay quienes no trabajan y otros que hacen demasiadas horas, si no porque algunos expertos señalan que dormir ocho horas no es un ideal. En este estudio casi la mitad de las personas dormían ocho horas o más.

“El viejo concepto de que la duración óptima del sueño es de ocho horas no se sustenta científicamente”, afirma Daniel Kriped. Después añade que el riesgo de aumento de la mortalidad como resultado de un aumento de sueño podría estar relacionado con “la apnea del sueño”, que podría bloquear la respiración del paciente y provocar alteraciones importantes en la salud. En el estudio antes mencionado, las tasas de riesgo de mortalidad de las mujeres que habitualmente dormían siete horas eran un 13% menor que las que dormían ocho horas, un 23% menor que las que dormían nueve horas y un 41% menor que las que dormían diez. En el caso de los hombres las tasas descendían un 12%, un 17% y un 34%, en comparación a quienes dormían ocho, nueve y diez horas, respectivamente.

En resumen, que dormir mucho puede ser contraproducente. Por esta misma regla de tres, si cree que para conseguir la vida eterna no tendría que dormir ninguna hora, también se equivoca, aunque dormir poco no es tan peligroso. Daniel Kriped señala que las mujeres que durmieron sólo cinco horas, aumentaba la tasa de riesgo en un 5%, en tanto que en los hombres este porcentaje se sitúa en el 11%. Y concluye que dormir un promedio de 4,5 horas aparece asociado a menor tasa de mortalidad que la mitad de la muestra del estudio que durmió ocho horas o más. Según este estudio, el ideal para tener una menor tasa de mortalidad se sitúa entre las 6,5 horas y las 7,4 horas.

¿Seguro? Unos estudios lo corroboran mientras que otros llegan a conclusiones diferentes. Los expertos no se ponen de acuerdo y aseguran que depende de cada persona y, por supuesto, de la edad. “Las horas que necesitas dormir, al igual que el color de tu pelo, están determinados en gran parte por la genética”, explica Matthew Edlund, médico especializado en los ritmos biológicos del descanso, director del Center for Circadian Medicine en Florida y autor de, entre otros libros, Descanso activo (Ed. Urano). Edlund menciona unos estudios realizados hace tres años, en el 2009, con una madre y una hija con una rara versión del gen DEC2, que afecta a los ritmos circadianos (los ritmos internos naturales del cuerpo). “Estos estudios demostraron que para ambas (madre e hija) era normal y renovador dormir de las 10 de la noche a las 4 de la madrugada: seis horas. Era la cantidad de tiempo que necesitaban dormir”. Este mismo experto señala que, si se quiere un referente, para los bebés se sitúa entre las 16 y 18 horas; para los niños de 2 a 4 años, 12 horas más la siesta; de 4 a 6 años, 12 horas; de 6 a 11 años, entre 10 y 11 horas; de 11 a 14 años, 9 horas; a partir de 15 años, entre 7 y 8 horas. Y en las personas mayores puede bajar a seis horas. Pero insiste que cada persona es distinta. Matthew Edlund señala que él mismo tiene un colega que sólo necesita dormir de dos a tres horas diarias para sentirse como nuevo, “aunque a medida que se hace mayor en ocasiones prefiere dormir cuatro horas”.

5. Horarios

Hasta ahora quien más quien menos tiene claro que lo mejor es dormir las horas que sean pero seguidas y que despertarse por la noche es una pérdida de tiempo y un síntoma seguro del estrés acumulado durante el día. Puede ser, pero lo que el cuerpo haría en condiciones normales es otra cosa. Es lo que asegura Roger Ekirch, un profesor de historia del Virginia Polytechnic Institute and State University (Virginia Tech) que se ha especializado en investigar todo lo que tiene que ver sobre el dormir a lo largo de la historia. En su libro At day’s close: night in the past recoge varias referencias. Entre las más llamativas se encuentran las investigaciones realizadas por el psiquiatra Thomas Wehr hace veinte años. La conclusión es que el patrón natural del cuerpo es dormir entre tres y cuatro horas, despertarse y permanecer en vigilia entre una y dos horas, y volverse a dormir otras tres o cuatro horas. Además de este experimento, Roger Ekirch ha recogido una cantidad importante de referencias históricas que sustentan además este experimento. Fue a partir del siglo XIX que se fue perdiendo la referencia de dormir en dos etapas. Siendo así, tal vez las personas se mostrarían menos ansiosas si a las tres horas de acostarse sus ojos se abren como platos. Al menos antes era normal. Ahora es habitual, pero no es considerado normal.

6. Actividad

Hacer ejercicio de forma regular es bueno, pero no antes de acostarse (excepto los ejercicios de relajamiento), que puede actuar como un excitante dado que estimula el organismo. Idealmente el ejercicio se debería realizar a media tarde. Es cuando se ve más beneficiado por el ciclo natural del sistema hormonal, que pone el cuerpo en condiciones de sacar un mayor provecho al ejercicio. Además, puede convertirse en un buen desestresante tras el trabajo.

7. ¿Tiro el colchón?

Sin duda es importante el colchón, y no menos importante es su mantenimiento. Personas jóvenes y no tan jóvenes se quejan de dolor de espalda tras dormir. Duermen las horas aconsejadas y, en cambio, se despiertan cansados y con el cuerpo anquilosado. No descansan bien a pesar de seguir todas las recomendaciones señaladas. Entra en juego el colchón. Según la Asociación Española de la Cama, España es el país de Europa en el que más personas descansan en colchones viejos. Se cambian cada 12,6 años de media, cuando en Europa esta cifra se sitúa alrededor de los diez años, tal como se plasma en un estudio realizado por la European Bedding Industries Association. Si bien es cierto que la calidad del colchón también determina su duración, es aconsejable tener presente unos pocos consejos para mantenerlo en buen estado, tal como señala la Asociación Española de la Cama.

¿Qué hacer? Ventilarlo cada día. Es mejor esperar de 5 a 10 minutos (y con la ventana abierta si es posible) antes de hacer la cama. Dar la vuelta al colchón al menos cuatro veces al año, de izquierda a derecha y de la cabeza a los pies. La limpieza de un colchón es difícil, así que la mejor opción es protegerlo y utilizar siempre una funda transpirable 100% algodón. Además, si se puede, es preferible que utilice un modelo de funda que deje la parte baja del colchón al aire libre, para una correcta aireación de todo el equipo de descanso. Limpiar con una aspiradora la superficie del colchón, si es posible cada dos semanas, así se garantiza que al menos parte de los ácaros y partículas acumuladas salgan. Antes de comprar es aconsejable probar los colchones, bases y almohadas simulando las posiciones que se adoptan al dormir. En el caso de parejas es conveniente tener en cuenta los espacios ocupados y considerar la libertad de movimientos para que no se produzcan interferencias durante el sueño. Siempre cambiar el colchón cada diez años como máximo. Pasado ese tiempo, las condiciones de firmeza e higiene originales habrán cambiado y no sólo no prestará su función correctamente, sino que podría incluso ser perjudicial para la salud.

¿Qué no hacer? No es conveniente limpiar el colchón en seco ni empapar las tapicerías del equipo de descanso. Tampoco es recomendable el uso de bicarbonato u otros elementos químicos que pueden dañar la superficie e incluso penetrar en capas interiores y deteriorarlas. La vieja práctica de golpear el colchón para que suelte el polvo y las células muertas acumuladas no es recomendable para los equipos modernos, que podrían verse dañados. Nunca doblar ni plegar un colchón (excepto en colchonetas articuladas), ni siquiera por un corto espacio de tiempo, ya que lo dañará de forma irreversible. No apoyar objetos punzantes o pesados, aunque el colchón parezca una superficie ideal para apoyar muebles, podrían provocar daños irreparables. El colchón está diseñado para descansar, no para dar saltos sobre el mismo. No utilizar el colchón sobre una base que no cubra al menos el 60% de su superficie o esté en mal estado. Nunca utilizar tablas entre el colchón y la base de la cama, eso puede reducir la vida del colchón e incluso invalidar los términos de la garantía.

8. Materiales naturales

Ya sabemos cómo mantener en óptimas condiciones un colchón. Pero ¿qué materiales son los más idóneos? Puestos a soñar con una cama ideal, José Castillo, director general de Hästens para España, Andorra y Portugal, recomienda usar colchones que estén hechos de productos naturales (véase texto adjunto). Destacan la crin de caballo, el algodón, el lino y la lana. Ahora sólo queda lo más importante: acostarse y repasar lo que se ha hecho durante el día, como espectador de una película. Se duermen casi seguro.
 

12/9/15

¿Acostarse tarde aumenta el riesgo de sufrir pesadillas? [12-9-15]

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¿Acostarse tarde aumenta el riesgo de sufrir pesadillas?

El 80% de los adultos tiene pesadillas al menos una vez al año, y el 5% las sufre más de una vez al mes. Pero son las personas que trasnochan las que tienen más riesgo de tener sueños que les provoquen ansiedad o terror, según han demostrado Yavuz Selvi y sus colegas de la Universidad Yil, en Turquía. En una escala del 0 al 4 en la cantidad de pesadillas nocturnas (nunca y todas las noches, respectivamente), las personas que se acuestan bastante tarde obtienen una puntuación media de 2.10, mientras que los sujetos madrugadores se sitúan muy por debajo en la misma escala, en torno a 1.23. Los detalles del estudio se han publicado en la revista Sleep and Biological Rhythms.

Aunque aún no se saben las causas de esta relación, los investigadores encuentran una posible explicación en estudios previos que muestran cómo las personas trasnochadoras suelen tener un estilo de vida más estresante.
 

26/8/15

¿Cómo encontrar la hora perfecta para irse a dormir? [26-8-15]

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¿Cómo encontrar la hora perfecta para irse a dormir?

Un sencillo experimento te va a permitir encontrar fácilmente la hora exacta a la que deberías estar durmiendo.

La manera en que dormimos define en gran parte nuestro rendimiento mental y físico durante el día. Existe una infinidad de mitos sobre cuánto y cómo debemos descansar cada noche, también hay aplicaciones y gadgets que nos ayudan a dormir mejor.

El sueño es un fenómeno sumamente complejo desde el punto de vista neurológico, ya que está compuesto por distintas fases, que implican niveles de actividad cerebral particulares.

Estas fases se van repitiendo en ciclos, que tienen una duración aproximada de 90 minutos. Si nos despertamos en medio de un ciclo, nos costará mucho trabajo levantarnos y estar alertas, especialmente si el ciclo se interrumpió durante la fase R.E.M. (Rapid Eye Movement, es la etapa en la que soñamos). Por lo tanto, lo ideal es despertarse entre dos ciclos, ya que el sueño es liviano y nos será muy fácil salir de la cama.

¿Cómo podemos hacer para despertarnos entre ciclos? Dependiendo de la persona, la duración promedio de un ciclo completo de sueño es de 90 minutos, por lo que lo que podemos hacer es ir buscando la mejor hora para irnos a dormir, que nos garantice una buena cantidad de horas de descanso y despertarnos en el momento indicado.

La idea es trabajar sobre la hora de acostarnos, ya que nosotros tenemos el control sobre esa variable. Para la mayoría de nosotros, el momento de levantarnos viene definido por obligaciones externas (entrar a trabajar, ir a la escuela, etc), pero sobre la hora de irnos a la cama disfrutamos de plena libertad para definirla. Veamos ahora un sencillo método para encontrar el horario ideal para acostarnos.


Método para encontrar la hora perfecta para irnos a la cama

Como cada persona tiene sus propias necesidades de sueño, duración de ciclos y tiempo para quedarse dormida, el método para encontrar la mejor hora para irse a la cama es el siguiente:

- Determinar la hora habitual a la que nos queremos despertar

- Contar para atrás, 7 horas y media (5 ciclos de 90 minutos cada uno)

- Programá una alarma o recordatorio en tu celular que te avise cuándo es hora de estar acostado.

- Programá la alarma para levantarte a la hora deseada.

Si te despertás 10 minutos antes, sin necesidad de que suene la alarma, durante 3 días seguidos al haberte acostado a la hora marcada: ¡Éxito! Encontraste tu hora perfecta para irte a dormir.

Si te despertó la alarma, no hay problema. Adelantá 15 minutos tu hora de irte a la cama, probá este nuevo horario durante 3 días. El proceso termina cuando te puedas despertar solo antes de que suene la alarma por la mañana.

Recordá que lo importante es despertarse entre ciclos. Hay personas que pueden dormir 6 horas y despertarse en perfectas condiciones y otras necesitan 9 para poder cumplir con sus objetivos y compromisos diurnos.

El método es lo suficientemente flexible como para que cualquiera lo pueda adaptar a sus requerimientos, por ejemplo, si estás muy ocupado y no te podés dar el lujo de dormir casi 8 horas por día, en vez de correr la hora de dormir 15 minutos para atrás, podés adelantarla la misma cantidad y buscar dormir solamente 6 horas cada noche.


contexto.com.ar




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24/8/15

Mientras dormimos


Mientras dormimos

Un experto neurólogo repasa algunas de las muchas cosas que nos suceden durante el sueño y que no tienen por qué ser patológicas


hoy.es

Tanto las publicaciones especializadas como la prensa generalista y los programas de radio y televisión se hacen eco con cierta frecuencia de todo tipo de estudios que analizan lo mal que dormimos y los muchos trastornos que podemos sufrir ligados al sueño: insomnio, ronquidos, apneas, terrores nocturnos, narcolepsia... Es cierto, mientras dormimos ocurren en nuestro interior infinidad de procesos, pero la inmensa mayoría de ellos no sólo son del todo saludables, sino que a menudo resultan necesarios para una vida sana. El profesor Juan José Zarranz, jefe del servicio de Neurología del hospital de Cruces, repasa algunos de ellos.


Actividad fisiológica

Los únicos mecanismos que no descansan durante el sueño son el sistema endocrino, que se mantiene activo con picos incluso durante la noche, y el cerebro. «La actividad muscular disminuye, incluso el corazón o los riñones. Todos los órganos se relajan, menos estos dos», detalla el especialista. La hormona del crecimiento, las sexuales y algunas otras desarrollan durante la noche una actividad frenética que permite mantener el bienestar durante el día y preservar la salud.


El cerebro no para

La razón por la que el cerebro mantiene permanentemente su actividad sigue siendo una incógnita. «No se sabe muy bien para qué sirve dormir», admite el especialista. Pero de lo que no cabe duda es de que la falta de sueño lleva irremediablemente a la muerte, hasta el punto de que una de las torturas más terribles que se conocen es la privación de sueño. «Algo muy importante ocurre durante la noche, porque la historia de la Humanidad gira en torno a la necesidad de protegernos mientras dormimos. Desde las tribus primitivas, que vigilaban las cuevas de noche, hasta el levantamiento de ciudades amuralladas», apunta Zarranz.


Ensoñaciones

Una de las cuestiones que más han fascinado a la Humanidad es la que rodea a los sueños, que desde la Antigüedad se creyeron premonitorios. La ciencia no ha llegado a tanto. El tiempo del sueño se divide en dos fases que se repiten de forma cíclica durante la noche: la fase no REM y la REM. En la primera, el cerebro comienza su recuperación, aunque en ella actúa según una lógica similar a la de la vigilia. Es el tiempo en que las personas «resuelven problemas matemáticos o musicales» o dan con la solución a dilemas que durante el día parecía irresoluble. «Hay que levantarse y anotarlo porque, si no, la respuesta se olvida», recomienda el neurólogo. En la fase REM están los sueños. Su significado es aún un misterio, pero seguro que está ligado a la actividad humana. «Tenemos sueños eróticos, pesadillas recurrentes... Aquel primer coche, la asignatura que aún me falta para terminar la carrera...».


Sacudidas y sobresaltos

Los especialistas las llaman mioclonias. Uno sueña que cae al vacío y una sacudida de las piernas, que es real, le despierta. No es patológico. «Es algo absolutamente normal». Sí es un trastono, sin embargo, el síndrome de piernas inquietas, que está considerado como una de las principales causas de insomnio.


Sonambulismo

La sexsomnia está considerada como una forma de sonambulismo. Las hay de dos tipos. La mayoría de los pacientes -generalmente jóvenes, porque es algo que desaparece con la edad- sufre sonambulismo tranquilo. Abren los ojos durante la noche, se incorporan, hablan o dicen cosas inconexas, quizás enreden las cosas de su mesilla, y vuelven a acostarse. El sonambulismo complejo sí es un problema de salud y se produce cuando el paciente deambula. Lo es porque puede abrir la ventana e intentar salir por ella o vestirse, irse a la calle y ser atropellado.


Ronquidos


El mayor problema de los ronquidos es que con frecuencia alertan de una patología mayor, la apnea del sueño, que se manifiesta por pausas en la respiración provocadas por el bloqueo del paso del aire. En cualquier caso, a partir de los 40 años, y a causa del envejecimiento, es normal roncar por la flaccidez de los tejidos de la garganta. Adelgazar, no fumar y no tomar bebidas alcohólicas antes de irse a dormir mejoran la situación. «Es decir, recomendamos dejar justo lo que generalmente gusta más», bromea el especialista.
 

19/7/15

¡No duermas con la luz encendida! Tu actividad cerebral y calidad de sueño se verán perjudicadas 19-07-2015


¡No duermas con la luz encendida! Tu actividad cerebral y calidad de sueño se verán perjudicadas

Un estudio realizado por científicos surcoreanos comprobó que quienes lo hacen tienen un sueño menos profundo y se despiertan más veces durante la noche.

Al llegar la hora de dormir, lo más común es apagar todas las luces y caer en los brazos de Morfeo. Pero hay quienes simplemente no pueden dormir en total oscuridad y necesitan sí o sí dejar una luz encendida. Un caso son los niños, pero también hay adultos que si -por ejemplo- alojan en un lugar diferente al acostumbrado, no pueden conciliar el sueño si no tienen una luz prendida.

Sea cual sea la situación, es importante saber que un ambiente iluminado artificialmente interfiere con la actividad cerebral y la calidad del sueño, según demostró una investigación realizada por científicos surcoreanos.

Bajo la hipótesis de que "la innecesaria exposición a la luz durante la noche puede provocar varios problemas de salud", los investigadores reclutaron a 10 personas y las sometieron a dos sesiones de polisomnografía, una con las luces apagadas y otra con ellas encendidas, para lo cual utilizaron una lámpara fluorescente que fue instalada muy cerca de quienes eran estudiados.

Los científicos analizaron los sueños REM y no REM; las ondas cerebrales, los cambios en sus ritmos cardíacos, en la respiración y en la actividad muscular de los participantes.

Gracias al estudio, los investigadores pudieron determinar que con la luz prendida, las personas pasan más tiempo en la etapa 1 del sueño -la más superficial-, y menos en las 3 y 4 -las más profundas e importantes para la memoria-. Según Seung-Bong Hong, el principal autor de la investigación, esto se puede comparar con el dormir de quienes sufren de apnea.

Asimismo, con el ambiente iluminado, los científicos pudieron registrar una mayor cantidad de "micro-despertares" o períodos en que el cerebro está cerca de despertar, y cambios en las ondas cerebrales, especialmente en aquellas implicadas en la profundidad del sueño y la estabilidad.

"Nuestro estudio demostró que incluso una luz tenue interfiere con el buen dormir, haciendo que el sueño sea más ligero, menos profundo y que las personas se despierten con más frecuencia", concluyó Hong.

Y esto -agregó- "es perjudicial tanto para la función mental como física y para la salud".

Contaminación lumínica

Hasta hoy se habían realizado varios estudios para evaluar cuánto influía en el buen sueño el brillo que producen las pantallas de televisores o computadores cuando son utilizados justo antes de dormir, lo que también ha sido llamado "contaminación lumínica".

De hecho, según un artículo publicado en la revista "Nature" a comienzos de 2013, Charles A. Czeisler, profesor de medicina del sueño de la Universidad de Harvard, sostuvo que la luz eléctrica puede afectar seriamente los ciclos naturales del sueño, ya que activa las neuronas de la vigilia.

Sin embargo, nunca antes se había determinado si existía alguna diferencia entre dormir con luz o sin ella, según señaló a Reuters Health el biopsicólogo de la Universidad de California  Michael Gorman.

Y aunque reconoció que la investigación realizada por los científicos surcoreanos es bastante preliminar por su bajo número de participantes, sí es de utilidad para que las personas puedan experimentar y definir si duermen mejor en un ambiente iluminado o en total oscuridad. "No les hará ningún daño", afirmó.

Para una buena higiene del sueño, también pueden poner en práctica los siguientes consejos dados a conocer por "The Huffington Post":

1.- Ambienta la habitación para que esté en silencio y con una temperatura agradable.

2.- Cambia el colchón si es que te despiertas adolorido/da o si te das cuenta de que cuando duermes fuera de tu casa, descansas mejor.

3.- Reserva la habitación sólo para dormir o para la intimidad con tu pareja.

4.- Desconéctate de todo lo electrónico una hora antes de irte a dormir.

5.- Duérmete unas ocho horas antes de la hora en que planeas despertarte.

6.- El ejercicio intenso dos horas antes de acostarte puede hacer que te sea más difícil conciliar el sueño.

7.- También evita la cafeína y el alcohol entre cuatro y seis horas antes de acostarte.

8.- Si las siestas son tu debilidad, intenta que éstas no sean demasiado largas para que no interfieran con tu sueño nocturno.

9.- No consumas alimentos demasiado aliñados antes de dormir, porque te harán despertar en la mitad de la noche con sensación de acidez.

10.- Si te despiertas y necesitas ir al baño, intenta no encender la luz. Si necesitas un poco de iluminación, prefiere una tenue como la que se logran con las lámparas de sal.

17/7/15

Dormir ayuda a retener los recuerdos


Dormir ayuda a retener los recuerdos

muyinteresante.es

Dormir es una de las acciones diarias obligatorias que con más gusto cumplimos. Cada vez son más los estudios que demuestran los beneficios para la salud física y mental de conciliar bien el sueño y descansar las horas adecuadas.

Un nuevo estudio llevado a cabo por miembros del Instituto de Investigación Scripps en Florida, Estados Unidos, ha demostrado en animales que dormir suprime la actividad de ciertas células nerviosas que promueven el olvido y fija los recuerdos.

La investigación, publicada en la revista Cell, mezcla los mecanismos neuronales que ayudan a olvidar con la psicología de olvidar en una imagen integrada. De esta manera, los resultados sugieren que el sueño facilita la retención de los recuerdos a través de la mejora de la estabilidad de la memoria.

Para entenderlo, en este punto cobra vital importancia la actividad de la dopamina. Como ya se sabe, la tarea de este neurotransmisor se centra en regular algunos tipos de plasticidad, que es la capacidad del cerebro para cambiar la formación del aprendizaje y la memoria, y también del olvido. Pues bien, la investigación pone de manifiesto que el aumento de sueño disminuye la señalización por la dopamina, mientras que a la par mejora la retención de recuerdos.

“Nuestros resultados suman evidencia convincente para apoyar la idea de que el sueño reduce la señal de olvido en el cerebro, manteniendo así los recuerdos intactos”, señala Ron Davis, presidente del Departamento de Neurociencias de TSRI. “A medida que progresa el sueño a niveles más profundos, las neuronas de dopamina se vuelven menos reactivas a los estímulos y esto conduce a recuerdos más estables”, ha concretado.

Por su parte, Jacob A. Berry, el primer autor del estudio, ha apostillado que el hecho de que el sueño nos ayuda a recordar ya es sabido, pero lo novedoso del estudio es haber podido demostrar que “una de las maneras en las que el sueño protege un nuevo recuerdo es calmando la actividad de las neuronas de dopamina que causan olvido”.
 

30/6/15

No dormir, tal vez no vivir... tanto 30-06-15


No dormir, tal vez no vivir... tanto

Un estudio halla que los hombres que sufren de insomnio son más propensos a morir antes

Dormir menos de lo debido podría reducir sus años de vida si es hombre.

Es el planteamiento de un nuevo estudio que encontró que los hombres que tienen insomnio o duermen por periodos cortos de tiempo son más propensos a morir en un intervalo de 14 años.

"El insomnio tiene efectos secundarios potencialmente muy graves", dijo el investigador del sueño y coautor del estudio Edward Bixler. "Es necesario tratarlo y se requieren más esfuerzos para encontrar mejores tratamientos".

Las mujeres que sufren de insomnio podrían tener el mismo destino, pero los investigadores sólo les dieron seguimiento durante diez años y no notaron ninguna diferencia significativa en las tasas de mortalidad.

Una investigación anterior había estudiado los efectos del sueño sobre la esperanza de vida, pero el nuevo estudio es único porque toma en cuenta la percepción y la cantidad de horas que duerme la gente (que puede ser incorrecta) y la cantidad de sueño real que obtienen en un laboratorio.

Bixler y sus colegas reclutaron a más de 1,700 personas del centro de Pensilvania y les dieron seguimiento a los hombres (con una edad promedio de 50 años) durante 14 años y a las mujeres (con una edad promedio de 47 años) durante una década. Los participantes contestaron a preguntas y pasaron una noche un laboratorio del sueño.

Los investigadores informan sobre sus hallazgos en la edición del 1 de septiembre de Sleep.

Cerca de una quinta parte de los hombres murieron durante el periodo de estudio, mientras que sólo el 5 por ciento de las mujeres lo hicieron. La diferencia podría radicar en que las mujeres viven más que los hombres y el estudio dio seguimiento a las mujeres por un periodo corto de tiempo, apuntó Bixler, profesor de psiquiatría de la Facultad de medicina de la Universidad Estatal de Pensilvania.

Incluso después de ajustar sus estadísticas para que no se vieran alteradas por factores como la prevalencia de la apnea del sueño, los investigadores encontraron que los hombres que se describían a sí mismo como insomnes que dormían menos de seis horas en el laboratorio del sueño eran varias veces más propensos a morir durante el período de 14 años en comparación con "los que dormían bien".

Entre los hombres, el 9 por ciento "de los que dormían bien" murieron durante el periodo de estudio, en comparación con más de la mitad, el 51 por ciento, de los que sufrían de insomnio que dormían pocas horas.

De todas las personas del estudio, el 8 por ciento de las mujeres y el 4 por ciento de los hombres informaron tener insomnio y tuvieron dificultades para dormir muchas horas en el laboratorio.

¿Por qué los problemas de sueño podrían acortar la vida? Algunas pruebas sugieren que podrían contribuir a la obstrucción de arterias o alteración del sistema inmunológico, dijo el Dr. B. Tucker Woodson, jefe de la división de medicina del sueño de la Escuela de Medicina de Wisconsin.

El estudio no demuestra de manera definitiva que dormir mal provoque directamente que un hombre muera antes, ya que otros factores podrían desempeñar un papel.

En cuanto a las mujeres, no está claro, señaló Bixler. Dado que algunas viven más tiempo, quizá sea necesario realizar un estudio de mayor duración para determinar si sufren de un efecto similar, destacó.

Además existe otro factor de complicación, dijo J. Todd Arnedt, director del Programa de Medicina Conductual del Sueño en la Universidad de Michigan. Aunque dijo que el estudio estaba "bien realizado", los hombres parecían estar más enfermos que las mujeres, lo que pudo alterar potencialmente los resultados.

26/6/15

Solo o en pareja, dormir desnudo abunda en beneficios


Solo o en pareja, dormir desnudo abunda en beneficios

Este hábito regula los niveles hormonales y previene los episodios de insomnio

nacion.com.-Jasson Clarke

 Decídase a no usar pijama esta noche y permita que solo la tela de las sábanas roce su piel mientras descansa. Su salud le estará agradecida, pues diversos estudios han demostrado que la temperatura corporal está directamente relacionada con la calidad del sueño.

Dormir al desnudo no es una práctica usual en el mundo. La Encuesta Global de Sueño 2013, realizada por la Fundación Nacional del Sueño de Estados Unidos, revela que solo el 30% de los británicos lo hace, en tanto la cifra cae a 12% en México y Estados Unidos. De Costa Rica, ni siquiera hay datos.

Más allá del morbo, las razones para dormir así son, por estos días, un tema popular en revistas de salud alrededor del mundo debido a los beneficios que esta práctica depara al cuerpo, la mente y las relaciones de pareja.

Para nadie es un secreto que la calidad del sueño incide favorable o desfavorablemente en el bienestar de las personas.

La Universidad de Rutgers en Nueva Jersey (EE. UU.), por ejemplo, ha publicado estudios que sostienen que dormir mal puede disminuir el desempeño diario, la concentración y los tiempos de reacción.

Además, pueden incrementarse los problemas de memoria y de conducta, el riesgo de accidentes y el malestar emocional.

En el plano físico, un sueño constantemente deficiente predispone a sufrir enfermedades cardiovasculares, renales, diabetes, obesidad, desajustes hormonales y una baja en las defensas, indican los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU.

Más calor de la cuenta. Meterse a la cama sin pijama podría ayudar a revertir esto. ¿Cómo? Todo tiene que ver con la temperatura corporal.

Estudios de la Universidad de Australia del Sur revelan que las personas que sufren de insomnio generalmente tienen una temperatura central más elevada de lo normal.

Entonces, la dificultad natural para liberarse del calor les afecta el reloj biológico, que confunde al organismo sobre cuándo es hora de dormirse.

“La temperatura corporal alcanza su máximo a las 11 p. m., y su mínimo a las 4 a. m. Con el más pequeño factor que evite que la temperatura caiga, el cerebro se despierta para ver qué es lo que sucede, y esto se traduce en un sueño interrumpido y en dificultad para conciliarlo nuevamente”, explicó al periódico británico Daily Mail el médico Chris Idzikowski, director del Centro de Sueño de Edimburgo, Escocia.
 

9/6/15

La inflamación podría tener que ver con la duración del sueño 09-06-15


La inflamación podría tener que ver con la duración del sueño

El estrés y el estado de ánimo afectan los reguladores de la citoquina que subyacen a los hábitos de reposo, plantea un estudio

La inflamación podría tener que ver con la salud de las personas que duermen demasiado o muy poco, según un estudio estadounidense en el que participaron 614 personas.
Estudios previos habían relacionado una duración del sueño tanto corta como larga con un mayor riesgo de enfermedad cardiaca coronaria, diabetes, obesidad y muerte. Las elevaciones crónicas de las citoquinas que regulan la inflamación fueron asociadas con un mayor riesgo de problemas de salud como la enfermedad cardiaca y la diabetes.

En este nuevo estudio, los participantes llenaron un cuestionario sobre los hábitos de sueño y pasaron una noche en un laboratorio del sueño. La duración promedio del sueño habitual reportado fue de 7.6 horas, mientras que la duración media en el laboratorio del sueño fue de 6.2 horas.

Cada hora adicional de sueño reportado se asoció con un incremento de 8 por ciento en los niveles de proteína C reactiva (PCR) y con un incremento de 7 por ciento en los niveles de interleucina-6 (IL-6). Tanto la PCR como la IL-6 son citoquinas que regulan la inflamación. Cada hora de reducción de sueño verificada fue asociada con un incremento de 8 por ciento en el factor de necrosis tumoral, otra citoquina que regula la inflamación.

Los investigadores también encontraron que los participantes que dormían más tiempo eran mucho más jóvenes y que una menor duración del sueño fue asociada con un incremento en la prevalencia de la diabetes, hipertensión y apnea obstructiva crónica.

"El hallazgo más sorprendente fue que encontramos diferentes relaciones en función de la medida del sueño", dijo el autor principal, el Dr. Sanjay R. Patel, profesor asistente de medicina de la Universidad Case Western Reserve en Cleveland.

Patel y colegas dijeron que los diferentes patrones de asociación con los niveles de citoquina sugieren que la duración autoreportada del sueño revela patrones de sueño crónico (a largo plazo), mientras que las pruebas en el laboratorio del sueño ofrecen una medida aguda (a corto plazo). Además, los dos métodos de medir la duración del sueño pueden estar influenciados por diferentes factores subyacentes de los hábitos de sueño, como estrés y estado de ánimo, que pueden tener un efecto directo sobre los niveles de citoquina.

El estudio aparece en la edición del 1 de febrero de Sleep.

2/6/15

Dormir poco y mal podría asociarse con un mayor riesgo de infarto 02-06-2015


Dormir poco y mal podría asociarse con un mayor riesgo de infarto
 
Los expertos aconsejan que los especialistas pregunten sobre la duración del sueño al evaluar los riesgos de pacientes con hipertensión

Dormir menos de siete horas y media al día podría repercutir en un mayor riesgo de infarto cardiaco, según un estudio de la Universidad Médica de Jichi en Tochigi (Japón) que se publica en la revista Archives of Internal Medicine. Además, los investigadores también muestran en su estudio que una combinación de periodos de sueño interrumpidos y de presión sanguínea alta durante la noche parece asociarse con un mayor riesgo de la enfermedad.

Los autores explican que un reflejo del cambio en los estilos de vida de las sociedades modernas es la dificultad para dormir. Apuntan además la necesidad de dormir de forma adecuada para evitar trastornos de salud como la obesidad y la diabetes, así como factores de riesgo para la enfermedad cardiovascular que incluyen los trastornos en la respiración durante el sueño y la hipertensión nocturna.

Los autores, dirigidos por Kazuo Eguchi, controlaron el sueño de 1.255 individuos con hipertensión que tenían una media de 70,4 años y que recibieron seguimiento durante 50 meses. Registraron la duración del sueño de los pacientes, su presión sanguínea durante el día y la noche y los episodios de enfermedad cardiovascular que sufrieron, como ictus, infarto de miocardio y muerte súbita.

Los investigadores descubrieron que dormir menos de 7,5 horas estaba asociado con la incidencia de enfermedad cardiovascular. "La incidencia de enfermedad cardiovascular era de 2,4 por cien personas-año en sujetos que dormían menos de 7,5 horas y de 1,8 por 100 personas-año en individuos que dormían más.

Los pacientes que dormían menos horas y padecían una presión sanguínea elevada durante la noche tenían una mayor incidencia de enfermedad cardiaca que aquellos con sueño normal y sin hipertensión nocturna. Sin embargo, los incidentes de enfermedad cardiovascular en los que dormían más frente a los que dormían menos eran similares en el caso de los que no sufrían hipertensión por la noche.

Los autores concluyen que una menor duración del sueño es un indicador de episodios de enfermedad cardiovascular en individuos mayores con hipertensión, en particular cuando se asocia con la hipertensión nocturna.